domingo, 5 de septiembre de 2010

Sabor Violeta

Tengo sabor de obturador
de cámara análoga,
de pincel pelo de muchas
menos de Martha,
tengo el sabor amargo del azúcar
y el dulzor de la sal.

Sí soy ese que al probar
su vinagre se transforma en vino,
al que las innombrables
con alas posan sobre
su hombro y luego
respiran de su cabeza,
sólo con la necesidad
de saber que mi sabor
también se llama vida.

Porque mi vida
sabe a vodka con cigarrillo,
o a jerez con cigarrillo,
o a cerveza fría
sin lata y con cigarrillo,
o a un disparo de tequila
por las narices... y con cigarrillo.

Porque no sé a cigarrillo
pero mi sabor tiene
ese extraño aroma
que sólo encuentras
en el café o en el cigarrillo,
o tener un cigarrillo mientras
mi cuerpo inerte se detiene
a leer en la tina mientras
escucha a la vecina tener
relaciones sexuales,
y es en esos momentos
cuando tengo sabor a anfetamina
a anfetamina voyeurística .

Cuando la luna besa al sol
y desnuda su torso
y luego sus caderas
para que el sol la tome
por numero par
que no es dos, es cinco,
porque son cinco las piernas de la luna,
cuando el eclipse llega
al reflejo del lago y los patos,
y los cisnes, y los gansos
bailan con erotismo... sensualidad,
ahí, es sólo ahí cuando
mi sabor es de color naranja,
pero amigos míos,
ustedes no son mis amigos
y mi sabor es violeta.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Naufrago de un traste (28/04/2010)

Se perdió el traste de la guitarra.
Guitarra de niño pequeño,
susurraban las ancianas.
Pasaba a marzo cuando el febrero era cerril,
el silencio de las mariposas
lo callaban el revoloteo de sus alas azules,
¡Do!, Do gritaban las que movían hojas secas
del árbol al pasar... al volar
al escuchar los ocres cantar.

Pasaba de abril cuando era mayo,
el traste de guitarra era más parecido
al traste de Ukulele,
Ukulele con dos nombres sin apellido.
Su amiga, "mezcla rara" de belladonas y margaritas
en primavera con acento en otoño,
hojarasca de amarillos en la nevera
y las calles con su sonrisa
me gritaban que era toda belleza.

Mujer de abrazos con aroma de alegría,
el traste se perdió en mis dedos,
en las notas de un blues desafinado,
un jazz egocéntrico,
o un clásico narcisista.
Quizá se perdieron en las manos,
en las uñas, en las notas de aire
con figuritas de corcheas coloridas.

El traste se perdió en el cariño
de un chico con sonrisa desprevenida.
Búscalo mujer,
que la mano izquierda de tu chico te espera.

viernes, 16 de julio de 2010

Imperfecto

¿Puedes leer las palabras en blanco,
ver el silencio del sordo,
oír el color del ciego?

¿Puedes hacer música con un pincel,
pinturas con un piano?
¿Puedes ser un punto abstracto?
¿Estar en coma sin llevar tildes?
¿Literatura o escultura?

¿Cómo son esos días
donde el vino jadea
las olas del mar?
¿Es poeta el marinero?
¿Me sabes a vinagre?
¿Existe el arte?
¿Cuándo atacará?
¿Spinetta odia abril?

Noúmeno,
Sí, eso soy.
Vivo en la entelequia,
me casé con lo banal,
¡Maldita sea! Llámenme
inculto, incrédulo,
inservible,inepto,
insulso, inadaptado,
incasto, inarmónico,
incoherente, indecente,
intenso, insaciable,
inope, inconcino,
insurrecto, incordio,
incompetente,insurgente,
infame, impúdico,
imprudente, impulsivo,
impuro, imberbe,
impaciente, impróvido,
impostor, impopular,
impío… llámenme imperfecto

Febrero 27

Sería divertido si alguna vez
no me tocara perder.
Sería más divertido
si las mariposas lloraran,
el fracaso fuese un consuelo
y las calles no se tiznaran de gris.

Sería más divertido encontrar
una letra caída
que perder una vida
en el humo de un poema.
Sería más divertido si el
llanto estuviese impregnado de sonrisas,
la sabiduría de mentira
y la música de color.

Sería mas divertido
pintar con odio que con amor,
quemar el sol con un hielo,
temblar de frío cuando hace calor,
hacer el amor sin quitarse la ropa,
tomar un tren en la pista de un avión,
callar el silencio, y reír al escuchar al mudo hablar.

Sería mas divertido pagar
con centavos en vez de pesos,
marchitar la primavera y que
una res hiciera estofado de lomo humano.
Sería más divertido dejar de respirar,
de vivir y anhelar, de suspirar y caminar,
sería más divertido si no existiera el arte.
Todo sería mas divertido sin un Febrero 27.

sábado, 19 de junio de 2010

Mi papá

Siempre solía acostarme en mi cama, junto a la venta y esperar a ver entrar a mi casa una cabeza medio canosa, entre cabellos blancos y negros, ahora predominan más los blancos en esa cabecita de cristal.

Cuando mi padre entraba, llegaba silbando algún bolero, de esos viejos que a él y a mi mamá enamoraron en su época. Se sentaba junto a la mesa de comedor y leía los recibos o las propagandas que encontraba en el buzón; todos los días llegaba a mirar el buzón. Mi padre fue un hombre siempre sereno, alguien muy noble y en cierto sentido era tácito, aún lo es pero ha cambiado el silencio por sonrisas, y es que su cara no tiene arrugas y cuando sonríe me muestra sus dientes y el rojizo que se postra en su cara.

Mi abuela me contaba que mi papá al tener mi edad era más flaco que yo; y es que yo no me explico cómo alguien puede ser más flaco que yo, si mis pómulos se ven muy resaltados y los cachetes como hundidos, a veces me dejo crecer la poca barba que tengo para disimularlo; pero a fin de cuentas si no son los cachetes hundidos, son mis brazos delgaditos. Mi abuela siempre me compara con mi papá y me dice que era parecido a él, creo que es por eso que al tener yo menos de 10 años mi papá se postraba en la puerta de la habitación y podría verme horas y horas dormir, a veces fingía estar durmiendo para ver a mi papá en la puerta de mi habitación; aunque una vez me sorprendió cuando descubrió que no estaba dormido, me dijo que el sabía que no estaba dormido porque yo dormía con los ojos medio abiertos, de inmediato empezaron las cosquillas y después el afán por dormir temprano para la madrugada de otro día.

Nunca comprendí la química, aunque mi papá era bueno para esas materias él se dio rendido al verme fracasar en la química, lo único que recuerdo de la química es un experimento en el que él me ayudo, demostraría la electricidad a partir de una papaya, para mayor fortuna la papaya termino con dos cilindros de cobre conectada a un enchufe de luz, y después en la cabeza de mi profesor de educación física. Lo que sí aprendí de mi padre fue su nobleza, y su sonrisa, y su forma de dar abrazos, aunque la mayor parte de sus abrazos son un tanto esquivos; pero en este 31 de diciembre me dio un abrazo tan emotivo que las lagrimas brillaron su rostro.

Mi madre me decía que lo que le atraía de mi papá era su mechón blanco tras el cabello negro que solía tener; decía que era algo distinto a todos los chicos de la época y que las otras muchachas también les llamaba ese mechón blanco; a decir verdad me hubiese gustado tener ese mechón blanco para decir que soy mas similar a mi papá; es que mi papá es más que un ejemplo a seguir, y eso que a el nunca le llamaron las artes, pero al verme dibujar desde pequeño sabía que mi mano cargaría un pincel, a veces sospecha que escribo, y él me ha dicho que escribir no es malo. La semana pasada me regaló un libro que habla sobre cine, es de un autor que le hablé cierta vez, aunque siempre anda con los ojos en la tele, sé que me escucha y lo hace porque a veces me pregunta de cosas que ni recordaba haberle contado. Hay veces que deja llevar su vida entorno a la lógica y es que no puedo esperar a más de un hombre que se consume por la matemática y la física, su trabajo son las medidas exactas y cualquier error en el puede causar la muerte de miles de vidas.

Admiro a mi papá, siempre ha demostrado ser un hombre fiel, culto; con decirles que no toma de a mucho y jamás lo he visto caerse borracho, el fumaba cigarrillos piel roja en su época, y mi tío dice que otras cosas de más; pero cuando se enteró de que iba a ser papá acabó con todo vicio por la protección de sus seres amados, a veces critica a mi mamá de su fumadera, y a veces le echa la culpa del que yo también fume; no soy capaz de fumar frente a el, pues sus ojos demuestran tanta ternura que el humo del tabaco arruinaría ese brillo natural; y es que si ven a mi papá, se darán cuenta de que sus ojos son chiquiticos, pero cuando entras en ellos jamás puedes salir. A él le gusta que yo lea mucho, y más cuando tiene que ver con historia; los sábados o los domingos nos quedamos horas viendo el canal de historia, aunque a el sólo le tarda media hora porque lo demás se la queda durmiendo, sus ronquidos no me disgustan, son como los trombones de una orquesta, o como el llamado de los búhos, a veces se escuchan como el silbido de la brisa atrapada en las paredes de la noche.

Cuando miro el vacío, que es muy a menudo, recuerdo lo que ha hecho por mí; y es que jamás ha parado de confiar en mí; cuando era pequeño era muy travieso y el era quien iba a mi rescate; me regalaba pistas de autos y cosas por el estilo, hasta que un día me vio dibuja un muñeco de acción y fue cuando me regaló un juego de lápices, eran de distinto color, y en unos el grafito salía con más facilidad que en los otros, me enseñó el “sfumato” de Leonardo, al mostrarme con el grafito como podía crear sombras; y yo que juraba que él no sabía dibujar. Ahora, ya en estos nombrado tétricos 20’s yo soy quien se queda postrado en la puerta de su alcoba por minutos que parecen horas, viéndolo dormir; es que su forma redonda me causa mucha gracia es como un oso de nieve depilado.

Es que mi papá es único, es como la mejor sonrisa condensada de la alegría más infinita y de la nobleza más agraciada. Es mi papá y es que ni los lápices que me regaló han podido decir cuánto lo amo. Tal vez con la pluma que también me regalo, no lo he intentado porque puede que sea un esfuerzo en vano, tal vez jamás pueda describir lo que es el amor verdadero, porque es ese el que le tengo a mi papá.

martes, 15 de junio de 2010

Poema del silencio

Para Feuerbach

Hablaba el zapato con la acera:
-¿Quién eres tú para hacer huella en mí?
-¿Yo? Sólo soy zapato, es el de arriba.
-¿El de arriba?
-Sí, ese que te creo a ti, y a él, y a ella... y a mí, pero un día nos revelaremos y dejaremos de creer, dejaremos la religión.

viernes, 26 de febrero de 2010

Mal de retina.

Desperté, era de noche y no de día,
la luz de mi alcoba no era blanca,
era oscura y tardía.
Mis zapatos eran derecho e izquierdo
mi ropa no estaba al derecho.
Mi padre era mi madre y mi madre era mi padre.

Al ir por un vaso de agua noté algo diferente,
el agua subía mientras yo bajaba.
Las gotas salían del vaso hacia la nada
y mi resaca aún no se calmaba.
Las calles eran diferentes
y la gente caminaba de cabeza
los pájaros nadaban y los peces del mar
cazaban a las alondras,
a las gaviotas, a las águilas y a mi hermana.

Todo es tan diferente.
Ya han pasado dos otoños de hielo,
tres veranos de frío,
un invierno de playa
y estamos en la primavera de hojas secas.

Llueve patas arriba y los libros se leen con espejo.
Mis pinceles son de cuero
y los oleos huelen a excremento.
El lienzo esta velado,
la cámara no obtura sonrisas ni carcajadas,
los nevados y los desiertos tienen flores
y mi cama esta ordenada.

El girasol ya no caza mi guitarra,
ahora es quietaluna y la dibujo
en mi armónica desorientada.

El tango es feliz y el bandoneón
me regala timbres de flauta,
los violines son de papel silueta,
el piano es de metal... el piano es de metal.

Las mañanas son demoradas
y la noche es temprana.
Mis lagrimas van del centro de la tierra
al manto que cubre el firmamento.
Se me olvidó llorar.

El silencio ya no se corta
por el aleteo de las palomas,
la plaza está de moda.
La moda no es rutina.
La rutina no es vida.
La vida ya no es vida.

La luna está en negativo
ahora la tengo cerca y le puedo dar mordiscos.
Los físicos están locos
y aún creen que el aire es de otro.
Ya no respiras aire amor mío.

Y yo, con este mal de retina,
con este surrealismo que ahora tiene timbre de naturalismo,
con este afán de letras entre el espejo
y la mancha blanca... el papel de negro;
ahora en este velorio que parece nacimiento
te digo que tú estas cerca mientras yo estoy lejos.

miércoles, 24 de febrero de 2010

24 de febrero de 2010

Sólo me quedan tres acordes mas para terminar el compás de un tango. Mi armónica está exhausta y ya no encuentra que hacer, hasta el momento ha explotado todo lo que de ella y de mis labios podía saltar. Al caer reímos por mas de tres minutos, y es que su sonrisa se refleja en su cuerpo de metal, mientras, mis ojos como dos diafragmas obturan el momento exacto en donde ella me dice amor. ¿Amor?, ¿qué es eso? ¿tiene pies?, ¿puede verme?, ¿es saber?, ¿preguntar?... quizás es morir, hay que morir para saber que alguna vez se estuvo vivo. Una vez creí amar a una de esas que limpian chimeneas, pero se quemo en la hoguera y yo reí, sonreí. Otra vez pasé por el hambre y me recosté en la alfombra para tomar una siesta, mientras dormía entendí que amo soñar, y pintar, y las teclas del piano que suenan como a golpe de cuchara en vaso de cristal. Ahora mi cama tiene un manto naranja y ya sé que ISO 1600 me caga la foto. Me gustaría tocar ese saxofón de madera, lo que más me gusta del saxofón no es su influencia con el jazz, ni su cobre (en este caso madera), ni sus lagrimas de tiza azul, o de oleo amarillo, ¿acrílico café?. Mi abuelo me compraba los dibujos que hacía de pequeño, con eso compraba dulces, siempre amé a los dulces; ahora amo a un tarro enorme de nucita que venden en La Candelaria. Amo el reflejo del agua en la ciudad, más cuando en ella se refleja un edificio dentro de otro, o alguien hablando por celular, no me gusta verme en el reflejo del agua. Amo los rayos y culebras del circo beat, y quiero visitarlo en una noche llena. Amo el piano de mi hermano, y mi hermano el piano; también amo la rumba del piano, y la pianola de azul, y mejor si está de verde. Me gusta el cigarrillo y los pinceles y aveces mezclo los dos, otras veces uso café, y para mí los pasteles son otro tipo de comida, no son dulces y saben a tiza de flor. Amo escuchar ese vals, y ese blues, y ese jazz, y el piano de Chopin y la voz de mi papá.

lunes, 8 de febrero de 2010

Mi nombre

Mi nombre no lo sé,
tal vez en mi cuerpo este marcado el nombre de un ser,
pero eso jamás lo he de saber...

Supongo que mi nombre es el de un caminante,
el cual va por las calles creyendo ser cantante;
o tal vez sea el de un artista,
quien silba acordes de un pianista;
o solo sea el de un torpe expresionista.

Mi nombre tal vez se lo llevaron las olas,
las gaviotas y las alondras
que vuelan por el mar lleno de espuma y de brisa,
de arena... aquella arena en que grabé un día mi nombre,
pero que otro día una ola borró mis letras..

Tal vez puedas encontrar mi nombre en las cavernas,
tal vez puedas encontrarlo en el altillo de tu casa,
en el revés de un libro,
o en un café con cardamomo servido en taza.
Tal vez lo encuentres en un ser mal herido
o tal vez lo encuentres en el olvido...

Pincel, pelo de lobo

Un pincel No. 3, un tango de origen porteño,
la ruta de una calle entre los árboles,
un otoño que se asimila al sonido de los tacones
y la voz de un cantante, las noches entre licores azules,
refrescantes al tacto del amante.
Colores altos, colores bajos, colores agudos que muerden
los tímpanos del sordo caminante;
callejones oscuros con lienzos al olor de azahares,
que triste vida llevas en los mares;
alondras despiertan los pequeños dedos de tus pies
en la madrugada donde se acaba tu aire;
y llegan las gaviotas plateadas listas
con su robusto pico para acechar su carnada,
te miran, observan tu caminar
y desconfiadas de tu andar
sus alas han de despegar.
Tu pluma ya no escribe más,
la han robado las aves del mar,
el triste recuerdo de un amor que jamás llegará.

Entre Pérez y Velasquez. (Por Sergio Velasquez y Andrés Pérez)

-Entre la voz de Neruda y los acordes de Piazzolla.

-Entre los oleos de Picasso y la delicadeza de Debbusy.

-Entre el piano de Chopin, y las Meninas de Velázquez.

-Entre los retazos de Monet, y la extravagancia de Mhaler.

-Entre las gafas de Ray Charles y los cuadriculados de Mondrian.

-Entre los verdes plateados de Kandisky y los pentagramas de Bach.

-Entre el cambalache de Gardel y los amarillos de Basquiat.

-Entre los pensamientos de Pérez, y la imaginación de Velasquez.

-Entre dos hermanos que tienen el mismo nombre en diferentes frases.